domingo, 29 de mayo de 2016

Primeros pasos en juegos de mesa modernos

Los juegos de mesa modernos son una fantástica herramienta para desarrollar múltiples competencias o habilidades sociales y personales, además de un excelente modo de simplemente divertirse ;) Antes de lanzarnos de cabeza a este magnífico universo por conocer, quizás te interese una pequeña introducción sobre todo lo que podemos encontrarnos allí y cómo orientarnos.

Los juegos de mesa pueden clasificarse de muchas maneras, por temáticas, por mecánicas, por tiempo de juego, por número de jugadores, por edad recomendada… y todo esto normalmente está indicado en la caja del juego, conviene echarle un vistazo para no llevarnos sorpresas después.


Aunque nos encante un determinado juego y nos parezca maravilloso, no todos los juegos valen para todos los grupos de jugadores. Hay personas que disfrutan más con un tipo de juegos que con otros, y además las personas van evolucionando sus gustos sobre juegos a medida que van jugando más partidas y más juegos.

Desde nuestro punto de vista podemos clasificar los juegos en los siguientes grupos compartiendo ciertas características comunes:


Juegos “Party”
Son los juegos tipo Tabú, Expression Express, Time´s Up, Buzz it!... Juegos para jugar en una fiesta o ambiente distendido, donde priman más las risas y la participación de bastantes jugadores (6-12) antes que unas reglas y componentes complejos y elaborados. Las partidas suelen durar poco tiempo, menos de una hora por partida aunque normalmente se echan varias seguidas. Las reglas son fáciles y rápidas de aprender, suelen ser juegos de tempo rápido y poca profundidad.


Juegos “Filler”
Incluimos en esta categoría a juegos como Ligretto, Fantasma Blitz, Dobble, Hanabi, Bar bestial… Son juegos también rápidos, de unos 20 minutos de partida. Reglas un poco más elaboradas y para menor número de jugadores que los party. No suelen requerir de un gran esfuerzo mental pero ya nos permiten desarrollar algunas estrategias y la tensión por querer ganar puede disminuir el volumen de risas aunque también son frecuentes.


Juegos “Familiares”
Juegos tipo Colonos de Catán, Carcassonne, Aventureros al tren, Fórmula D… Son juegos con reglas un poco más elaboradas que un filler y de duración más larga. Se pueden jugar entre 3 y 6 jugadores normalmente. Son juegos adecuados para iniciar en juegos y mecánicas más complejas. Muchos de estos juegos tienen expansiones que los complican y hacen más profundos. Son juegos en los que priman las estrategias y las decisiones, pueden surgir las risas, pero ya se va buscando el reto de ganar o puntuar alto más que la risa. Partidas de una hora de duración aproximadamente.


Juegos “euro” o “eurogames”
La barrera entre familiar y eurogame es siempre personal y depende de la complejidad de las reglas. La complejidad y dureza de estos juegos va desde Colonos de Catán, que se considera el “euro” divulgador, hasta Provincia Romana o Twilight Struggle. Hay “eurogames” de complejidad media baja como pueden ser La Villa, Alta tensión, Smallworld, King of New York; y luego los típicos El Grande, Russian Railroads, Puerto Rico, Agrícola, Tzolkin…

Son juegos complejos, donde las mecánicas y reglas tienen una profundidad variable, prima la estrategia y las mecánicas elaboradas. La diversión está en los retos intelectuales que se provocan los jugadores durante la partida. Explicar las reglas puede suponer media hora y requieren de un par de partidas para llegar a comprender y dominar las mecánicas y reglas. No suele ser buena idea iniciar a una persona en los juegos de mesa modernos con un “eurogame” pues la complejidad de las reglas puede abrumarles y hacerles rechazar este tipo de juegos en un primer periodo. De 2 a 4-6 jugadores, de 1 a 2 horas de partida.


Juegos “Ameritrash”
El ejemplo más conocido sería Risk, y luego Zombicide, Descent, Battlestar Galactica, Imperial Assault… Juegos con gran cantidad de cartas y/o dados, y muchas figuritas, mucho “plástico” en general. En estos juegos suele primar más la temática que unas mecánicas elaboradas. También suelen tener reglas extensas. Suelen tener un componente de azar elevado y una duración de partida de dos horas al menos.


Juegos “Wargames”
El otro gran grupo de juegos de mesa, básicamente de enfrentamiento de ejércitos. El más conocido podría ser Warhammer. Juegos de reglas muy extensas y detalladas, cada unidad puede tener sus propias reglas. Las partidas pueden durar días o jugarse campañas durante semanas o meses. Requieren de enormes mesas de juego y muchos componentes.


Hasta aquí nuestra clasificación particular de juegos. Luego a su vez pueden dividirse en subcategorías en función de las mecánicas o temáticas principales. Esperamos que os sea útil para unos primeros pasos en los juegos de mesa modernos y os ahorre errores o desilusiones ;)

Escribidnos en caso de duda y recordad que podéis probarlos y comprarlos con descuento en nuestra tienda amiga Mordor Games.

domingo, 17 de abril de 2016

Desarrollo personal con juegos de mesa

Nuestra calidad de vida depende de la calidad de nuestros pensamientos, y nuestra percepción y disfrute de la vida depende de nuestras creencias. Tanto nuestros pensamientos como nuestras creencias se deben en parte a nuestra educación, la cultura y sociedad en la que vivimos, nuestras vivencias pasadas y nuestras reflexiones sobre las mismas; esto quiere decir que se pueden cambiar y mejorar, que no son fijas e inmutables.

Podemos mejorar nuestra calidad de vida, nuestra percepción y disfrute de la misma cambiando y mejorando nuestros pensamientos y nuestras creencias. Que sea posible no significa que sea fácil, rápido o sencillo; como la mayoría de las cosas, requiere dedicación y tiempo hasta que se adaptan e instauran los cambios.


¿Cómo conseguirlo? ¿Qué hacer y cómo dedicar el tiempo necesario para ello? También como la mayoría de las cosas, es más fácil dedicar tiempo a algo que nos gusta y nos agrada antes que a cosas que nos aburren o desagradan. Por ello, nuestra propuesta es lograr estos cambios a través de actividades agradables y emocionantes, como por ejemplo en este caso, los juegos de mesa.

Los juegos, de todo tipo, son una de las primeras y principales maneras de aprendizaje en el ser humano y otros tantos animales. Los juegos nos permiten aprender experiencialmente, esto es por propia vivencia, no por oídas. Nos permiten experimentar en nuestra piel y por nosotros mismos, probar, acertar y errar sin miedo a una condena o reproche social, todos podemos equivocarnos jugando y no pasa nada grave, es sólo un juego. Las diferentes inteligencias y el desarrollo alcanzado en cada persona dependerá de la experiencia que haya tenido en cada campo, cuanta más experiencia y práctica en un determinado campo más maestría y soltura tendremos.


Por mucho que nos hayan informado o contado las cosas mil veces, nada es comparable a la propia experiencia. Es por ello que las diferentes recreaciones que vivimos en los juegos nos aportan mucho más que la simple lectura o escucha de casos y desarrollos. Los juegos son una poderosa herramienta educativa y un genial sistema para generar compromiso, pues ofrecen: un sistema de recompensas y reconocimiento, realimentación rápida, metas y reglas de juego claras, un entorno o una historia que confiere sentido a actividades repetitivas o aburridas y desafíos alcanzables, desglosados en pasos manejables. Estas características nos permiten dedicar con agrado e interés el tiempo necesario para generar ese cambio y mejora mental que queremos alcanzar.

Hay mucho que podemos aprender y obtener mediante la práctica consciente de juegos de mesa. Quizás uno de los aprendizajes más simples, tempranos y potentes sea: ¿Cuál es el objetivo del juego? Es una de las primeras respuestas que hay que comprender al empezar a jugar a cualquier juego, es lo que va a dar sentido a todo lo demás, el conjunto de reglas, acciones posibles y estrategias a adquirir. Algo tan obvio y claro en un juego de mesa, puede no estar tan claro en la mayoría de las vidas, ¿cuál es el objetivo de mi vida? Según sea la respuesta, así adoptaremos unas acciones u otras en función de la estrategia escogida para alcanzar ese objetivo.


¿Quieres aprender más? Pronto anunciaremos los talleres prácticos de juegos de mesa y desarrollo personal, para que esto no quede en palabras, sino en experiencia.

Si te gusta, síguenos en:


A disfrutar la Vida!! ;)


miércoles, 9 de marzo de 2016

Escalada y gestión del fracaso

El cerebro de un escalador presenta ciertas características adquiridas por la práctica de esta actividad, que resultan muy beneficiosas para el mejor manejo día a día en cualquier ámbito, hoy nos centraremos una de ellas: ¿Cómo se enfrenta un escalador al fracaso?


En la práctica de la escalada se asciende por una línea buscando alcanzar la cima, ya sea de una montaña, una pared o un bloque de roca. Eso es el ideal, escalar y alcanzar la cima, y a veces sucede así pero otras tantas veces no. Lo que sucede habitualmente cuando se escala es experimentar caídas, seguramente unas cuantas veces, y sobreponerse a ello.


En la práctica del búlder (escalada de bloques de piedra sin cuerda y con la protección de una colchoneta) lo habitual no es alcanzar la cima de los bloques al primer intento, lo cotidiano es caer casi en cada paso de la secuencia. La escalada puede entenderse entonces como una exposición constante al fracaso, un entrenamiento para la frustración. Vamos a caernos, a fracasar, a no conseguir nuestro propósito al primer intento, vamos a pelearlo paso a paso. Y a eso nos vamos a acostumbrar, no suelen salir los proyectos a la primera, tienen un número de intentos necesarios; y si no nos lesionamos, cada intento suma y nos acerca más al éxito.


Para un escalador un fracaso no significa el fin del proyecto, un fracaso es una parte habitual incluida en el proceso de alcanzar el éxito. Para los escaladores va como un guante la frase que dice, “
Inténtalo, fracasa, no pasa nada, inténtalo de nuevo, fracasa de nuevo, fracasa mejor, y así hasta que lo consigas”. Un escalador no se derrumba frente al fracaso, está habituado a ello, y sabe cómo gestionarlo, cómo hacer para fracasar mejor en el próximo intento hasta alcanzar el éxito.


Esta peculiar manera de entender el fracaso y gestionarlo puede adquirirse de otras muchas maneras, pero es una constante en el cerebro de los practicantes de escalada adquirida de manera inconsciente que les permite manejarse mejor con los reveses de la vida. Se adquiere poco a poco sin apenas darse cuenta mientras practicamos esta emocionante actividad que es escalar en cualquier modalidad.


Filosofía de Aventura

Puede ser que muchas personas no encuentren atractiva la filosofía, eso de leer libros de antiguos pensadores que se perdían ellos solos en sus pensamientos y palabras extrañas... Frases y párrafos que hay que leer más de una vez para conseguir entenderlo... No pinta muy divertido, y para los jóvenes quizás menos aún...


Sin embargo sucede que la filosofía forma una parte muy importante de nuestra vida aunque no lo sospechemos siquiera. Si supiéramos cómo y cuánto nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones, y en la manera de disfrutar nuestra vida o padecerla, quizá les prestáramos más atención y aprendiendo a pensar mejor consigamos vivir mejor. Sobre esto va a tratar este espacio, y para hacerlo más atractivo, más vivo y emocionante, relacionaremos diferentes reflexiones filosóficas con las actividades de aventura.


¿Qué beneficios puedo obtener yo, o mis hijos, de la montaña y las actividades de aventura?


Supongamos que somos animales, unos monos sin pelo, seres de la naturaleza, muchos “condenados” a vivir en un medio alejado de la naturaleza, de la tierra, del verde, del agua. Viéndolo así resulta fácil entender que muchos madrileños estén atacados de los nervios y todos los fines de semana invadan desesperadamente La Pedriza y la sierra de Madrid en general. Habrá quien viviendo en Madrid note que su estado de ánimo se vea afectado por la ciudad y su estrés, necesite salir al verde, respirar otros aires, vivir a otro ritmo. El monte, la montaña, la naturaleza, tiene su propio ritmo de vida, y al entrar en estos espacios su ritmo nos invade y nos calma. ¿Lo habéis experimentado alguna vez?


Inducirnos a un ritmo de vida más pausado y benevolente no es el único efecto que obtendremos de nuestro contacto con la naturaleza. Hay muchos más efectos curiosos que tienen las actividades de aventura sobre la actitud y personalidad de quienes los practican: (pincha en los títulos o imágenes)


miércoles, 17 de febrero de 2016

Cielo e infierno

Cuenta una historia que un joven guerrero Samurái se paró respetuosamente ante un anciano maestro Zen y dijo: “Maestro, enséñame sobre el Cielo y el Infierno”.

El maestro se volteó rápidamente con disgusto y dijo:“¿Enseñarte a ti sobre el Cielo y el Infierno? ¡Pues dudo que ni siquiera puedas aprender a evitar que tú propia espada se oxide! ¡Tonto ignorante! ¿Cómo te atreves a suponer que tu puedes entender cualquier cosa que yo pudiera tener que decir?”

El anciano siguió así, lanzándole cada vez más insultos, mientras que la sorpresa del joven espadachín se convertía primero en confusión y después en ardiente coraje, aumentando por momentos más y más. Maestro o no maestro, ¿quién puede insultar a un Samurái y vivir?

Finalmente, con los dientes apretados y la sangre casi hirviendo de rabia y furia, el guerrero ciegamente, desenfundó su espada y se preparó para acabar con la lengua filosa y la vida del anciano, todo en un solo golpe de furia.


En ese mismo instante, el maestro miró directamente a sus ojos y le dijo suavemente: “Ése es el Infierno”.

Hasta en la cúspide de su rabia, el Samurái comprendió que el maestro de hecho le había dado la enseñanza que él había pedido. Lo había llevado al Infierno viviente, conducido por un coraje y ego incontrolable.

El joven, profundamente impactado, guardó su espada y se inclinó en reverencia a este gran maestro espiritual. Mirando hacia arriba y viendo la cara anciana y sonriente del maestro, sintió más amor y compasión que en cualquier momento de su vida.

En ese momento, el maestro levantó su dedo índice y dijo gentilmente:

“Y ése es el Cielo”

¿Dónde están entonces el cielo y el infierno?

lunes, 8 de febrero de 2016

Adapta tu ritmo de vida

Quizás te haya pasado alguna vez que tienes la sensación de que tu vida va demasiado rápido, o que por el contrario va demasiado lenta, te aburre o tienes la sensación de que no pasa absolutamente nada interesante en tu día a día.


Hoy en día, en un mundo que pretender globalizar y estandarizar todo, puede que el ritmo de vida de algunos lugares no encaje con el ritmo ideal para todas las personas. No suena muy descabellado ¿verdad? Quizás el ritmo de vida que llevas actualmente no lo has elegido tú sino que lo has adoptado sin darte cuenta del ritmo de vida del lugar donde vives.

El caso es que una vez que lo adoptas cuesta un poco darse cuenta de ello, salvo que nuestras emociones nos avisen de que algo no va tan bien como pudiera.


Es fácil verlo en una actividad tan sencilla como montar en bici. Supongo que habrás experimentado esta actividad en más de una ocasión y te habrás dado cuenta de que hay veces que vas más rápido y otras veces más despacio. Es más, según el objetivo del momento estableces un ritmo u otro, hay veces que la velocidad prima sobre el esfuerzo o cansancio y otras veces lo que interesa es no llegar reventado al destino.

¿Eres consciente de elegir un ritmo de vida acorde a tus objetivos? ¿Eliges el ritmo de vida de tu día? ¿O te sumerges en la rutina y te dejas arrastrar por el ritmo que marca?


Simplemente piénsalo si quieres, y elige. Tu vida es tuya, disfrútala a tu ritmo.

domingo, 3 de enero de 2016

Cómo definir buenos objetivos


A principios de año es común fijarse nuevos propósitos para el año que empieza. Lo excepcional suele ser conseguir llevarlos a cabo o mantenerlos más allá de unos cuantos días. Para ayudarnos en la tarea de conseguir avanzar en nuestros propósitos existen varias herramientas mentales. Es indispensable determinar nuestra actitud y responsabilidad, asumir que para que algo cambie la mayor responsabilidad sobre ello es nuestra. Sin duda, una correcta disciplina nos ayudará también a seguir avanzando y esquivar las distracciones que surjan por el camino. Quizás pensar en la disciplina como la simple negación de nuestros deseos sea duro, quizás nos ayude más poder comprender la disciplina como nuestra capacidad para elegir entre lo que más queremos y lo que queremos ahora.

Mantener nuestra actitud, entrenar la disciplina y aceptar nuestra responsabilidad sobre nuestros propósitos nos mantendrán en el buen camino, pero aún hay más cosas que podemos hacer para avanzar de mejor modo en este camino. Transformar nuestros propósitos en buenos objetivos nos permiten enfocar y dirigir mejor nuestra actividad, y nos permiten también medir nuestro avance. Si queremos que nuestros propósitos no sean simples deseos sino objetivos a cumplir en este 2016 podemos servirnos también de una buena manera de fijar y definir objetivos. Se conoce como el método SMART, estas siglas en inglés se traducen como astuto, inteligente o elegante, y cada letra representa un concepto a tener en cuenta a la hora de definir nuestros objetivos.


S de Sencillo: Nuestros objetivos tienen que tener una definición sencilla, es más fácil dirigirse hacia un objetivo claro y sencillo que hacia una idea abstracta y poco definida. Si para un mismo propósito tenemos que dividirlo en varios objetivos sencillos, nos ayudará a orientarnos mejor que el tener una vaga idea difusa sobre lo que queremos conseguir. Por ejemplo, mejorar nuestra salud no es un objetivo definido de manera sencilla, mejorar nuestra salud es un concepto amplio que puede abarcar muchos campos. Ir al gimnasio, comer sano, sustituir costumbres poco saludables, serían objetivos más sencillos y concretos que se incluirían en el propósito original mejorar nuestra salud. Aún así estos objetivos son todavía mejorables como veremos a continuación.

M de Medibles: Nuestro cerebro agradecerá que le fijemos unos objetivos cuantificables antes que esas ideas abstractas y poco concretas. Mejor si son medibles en el tiempo y en el espacio, objetivos así serán mejor acogidos por nuestro cerebro al poder identificar cuándo los hemos alcanzado o cuánto nos falta para ello. Siguiendo con el ejemplo anterior, Ir al gimnasio no está bien definido simplemente así, ir al gimnasio dos horas cinco días a la semana está mejor definido. Y aún podremos mejorar aún más nuestra definición de objetivos.


A de Alcanzables: Los objetivos tienen que ser alcanzables, de nada sirven objetivos muy ambiciosos e imposibles. Si nos fijamos objetivos imposibles de alcanzar nos invadirá el desánimo justificado, y entonces nuestro cerebro se armará de razones y justificaciones que nos harán desistir de nuestro empeño. No parece sensato proponernos ir al gimnasio todos los días cuatro horas si en nuestra agenda no hay manera de hacer espacio para ello. Ver que no cumplimos nuestros objetivos no ayuda a nuestro ánimo, es preferible marcarse objetivos sensatos que podamos cumplir y así ver recompensados nuestros esfuerzos.

R de Retadores: Está bien que los objetivos que nos fijemos sean alcanzables, pero también tienen que estimularnos y retarnos de algún modo. De la misma manera que no sirven objetivos inalcanzables, de poco sirven objetivos que podamos cumplir sin esfuerzo ni dedicación alguna. El esfuerzo tiene una parte positiva y es que las resistencias superadas nos demuestran nuestra fortaleza y nuestra capacidad de superarnos. Si no intentamos nada nuevo o que nos suponga un esfuerzo nos perderemos estas mejoras en nuestra fortaleza. Sin objetivos que nos motiven a superarnos es más difícil mantenernos caminando. Un buen objetivo es aquel reto que está a nuestro alcance y a nuestra altura! Si podemos ir sin esfuerzo tres días por semana dos horas al gimnasio, quizás el reto esté en hacer hueco para un cuarto o incluso quinto día.


T de Temporales: Un objetivo es mejor cuando tiene una fecha límite en el tiempo, como bien dice la frase "La diferencia entre un sueño y un objetivo es una fecha". Al igual que nos ayudan los objetivos medibles, saber que hay una fecha límite y que tenemos un tiempo limitado para ello nos ayuda a dosificar y gestionar nuestras acciones de mejor manera. Tener una meta definida nos ayuda a mantener la atención y la motivación. Siguiendo con nuestro ejemplo, fijarnos alcanzar las dos horas cinco días a la semana en el gimnasio para principios de Marzo y mantenerlo así hasta Junio puede ser un buen ejemplo de un objetivo mejor definido. Tendremos dos meses para conseguir estabilizar el reto de cinco días a la semana y luego cuatro meses para mantener ese ritmo.

La herramienta SMART para ayudarnos a definir nuestros objetivos probablemente tenga más interpretaciones, quizás podáis encontrar otras, estás nos parecen bastante válidas y útiles. También es inteligente y adecuado segmentar los propósitos del nuevo año en objetivos para cada trimestre o mes, y estos a su vez quizás pueden segmentarse en semanas. Siempre que nuestro cerebro vea un fin alcanzable y podamos medir nuestro avance nos ayudará a seguir avanzando y mejorando, a todos nos sienta bien notar que avanzamos, por eso es recomendable fijarse metas parciales.


Sobra decir que establecer objetivos que nos motiven puede no ser tarea fácil y algo que se pueda hacer en cualquier momento. Nuestro cerebro ordena la importancia de las cosas en nuestra vida en función del tiempo y atención que le dedicamos. Así pues, si dedicamos un tiempo tranquilo y de calidad a definir nuestros objetivos y sus condiciones, el cerebro lo archivará como algo importante para nosotros. De este modo le dará más prioridad, que si simplemente, nos proponemos sin más alcanzar los propósitos más típicos que todo el mundo dice fijarse para el año nuevo.


Alguien dijo una vez que lo que hace interesante la vida es la posibilidad de cumplir nuestros sueños, así pues, a por ellos! Feliz vida! ;)

Síguenos en Facebook e Instagram para estar al tanto de todas las novedades de nuestra Academia y Club de Calidad de Vida!